domingo, 17 de abril de 2016

¿Habla escénica?

El término habla escénica no aparece en Castellano, que sepamos, hasta 1996.
Se había utilizado cadencia cómica (Rezano, 1768: 70) y genéricamente declamación, cuando en el siglo XIX los maestros del teatro se esforzaron en diferenciarla de la retórica y la oratoria, a la que se asociaba desde los tratados clásicos de Cicerón y Quintiliano. A los maestros y actores declamación les parecía un término inadecuado para definir el arte del actor, porque se pensaba en la ampulosa y demodé actuación barroca.
Usaban palabras técnicas como alientosacento de la vozinflexionespronunciaciónprosodiatonodicciónlocuciónhablar en escena, etc., y con el tiempo acuñaron otras expresiones disciplinares como artes de la palabra (Guerra, 1884). Los términos del canto se mantuvieron muy estables, mientras los avances científicos de la filología (gramática, ortología), física, anatomía, fisiología, psicología, aportaron una terminología más objetiva desde mediados del siglo XIX, y similar a la actual. Por su parte las teorías estéticas del arte escénico [1] clasificaban la Voz, Ortofonía y Dicción dentro de la Tónica, uno de los medios expresivos básicos de los actores (Carner, 1890: 44).
El concepto de Habla escénica como parte de la formación y el trabajo del actor fue formulado vigorosamente por Stanislavski, sin embargo, la expresión no aparece como tal en sus textos, sino habla en escena” [2], lenguaje escénico” [3] o “El arte de hablar en escena” [4]. Con toda probabilidad el término fue acuñado por sus discípulos, de donde pasó a denominar una asignatura obligatoria en el GITIS (Instituto Nacional de Arte Teatral, en Moscú): сценическая речи, [stsenicheska pre:tsi]; en Inglés scenic speech, y en Castellano: habla escénica o de la escena.
En 1996 se publicó en España la traducción de El último Stanislavski, de su discípula María Osipovna Knebel, y en 1998 La palabra en la creción actoral. Es la primera vez que aparece el término habla escénica en Castellano, introducido en la traducción por Jorge Saura, que precisamente había estudiado en el GITIS. En estas ediciones de la Editorial Fundamentos colaboraba el Teatro de La Abadía y los prólogos son de José Luis Gómez, que también usa la expresión. Finalmente, Saura introdujo el término en la traducción de El trabajo del actor sobre sí mismo en el proceso creador de la encarnación, de 2015, y nos indica que en los diversos capítulos previstos por Stanislavski –que no dejó un orden claramente establecido– siempre hubo uno titulado “Habla escénica” [5] (Stanislavski, 2015: 9), cuyo contenido se refería a voz, lenguaje y palabra (llamado La voz y el lenguaje en la edición de Quetzal de 1986).
Frutos (2014: 87 y s.) refiere que en La Abadía Vicente Fuentes había impartido voz y palabra desde 1995, y que José Luis Gómez leyó una conferencia titulada El habla escénica en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en 1998. Los cursos de Ernesto Arias y Vicente Fuentes, ambos vinculados a La Abadía desde sus orígenes, incluyen habitualmente habla escénica” en sus programas.
Desde el año 2010 viene siendo utilizada en el Departamento de Voz y Lenguaje de la ESAD de Murcia. Es una asignatura del Grado en Artes Escénicas de la Universidad Nebrija de Madrid. Igualmente aparece en tres tesis: Frutos (2014) ; Varona (2015); Puerta (2016).

Subyace de manera generalizada la división en dos partes: voz y palabra. Además, el concepto desborda la comunicación teatral (“habla teatral”. Trancón, 2004), pues son muy diversos los profesionales que hacen un uso escénico y artístico de la voz y el habla: cantantes, maestros y profesores, oradores, predicadores, locutores, rapsodas... (Bustos, 2007: 40), y que no son actores.

La actividad teatral es considerada una construcción disciplinar de la oralidad (Abascal, 2002: 465), es decir, con unos contenidos y técnicas propias; pero el asunto desborda este post...

¿Qué diferencia entonces el habla escénica teatral? Se han señalado algunos rasgos [6]:
- Uso artístico de la voz y el lenguaje.
- Ocupa un espacio propio, entre el habla literaria ­(no es literatura)­ y el habla ordinaria ­(no es la vida­).
- Dirigirse a un público presente de manera atractiva, convincente, y a la vez conmovedora.
- El espacio y la presencia física determinan el uso de la voz y el habla.
- Se desarrolla en relación estrecha con otros lenguajes escénicos, lo que la somete a múltiples inferencias.
- Se desarrolla en un contexto de comunicación particular, ficcional, con dos emisores y receptores simultáneos, y por tanto sujeto a convenciones.

Octubre 2023. Una curiosidad. Habla escénica definida por IA: "El habla escénica se refiere al uso de la voz y el lenguaje en el contexto de la actuación teatral o escénica. Es una disciplina que se centra en el desarrollo de habilidades vocales y lingüísticas para transmitir de manera efectiva los personajes, emociones y mensajes en el escenario".

Referencias


Abascal, M. D. (2002). La teoría de la oralidad. Tesis doctoral. Alicante: Universidad de Alicante.Bustos Sánchez, I. (2007). La voz: la técnica y la expresión. Barcelona: Paidotribo.
Carner, S. J. (1890). Tratado de arte escénico. Barcelona: La Hormiga de Oro.
Frutos, B. (2014). Fundamentos técnicos de trabajo del habla escénica (voz y palabra) en el Teatro de La Abadía, 1994-2010. Tesis doctoral. Madrid: Universidad Carlos III.
Funes, E. L. (1894). La declamación española; bosquejo histórico crítico. Sevilla: Tipografía de Francisco P. Díaz.
Guerra y Alarcón, A. (1884). Curso completo de declamación. Madrid: Imprenta de F. Maroto.
Nombela, J. (1909). Impresiones y recuerdos (Vol. I). Madrid: La Última Moda.
Oliva Bernal, C. (2004). La verdad del personaje teatral. Murcia: Universidad de Murcia.
Osipovna Knebel, M. (1996). El último Stanislavski. Madrid: Fundamentos.
Osipovna Knebel, M. (1998). La palabra en la creación actoral. Madrid: Fundamentos.
Puerta, M. D. (2016). Estudio de las variables de flujo en el habla escénica en arte dramático. Tesis doctoral. Córdoba: Universidad de Córdoba.
Rezano, A. (1768). Desengaños de los engaños en que viven los que ven y executan las
comedias: tratado sobre la comica, parte principal en la representación: segundo papel que trata de los afectos, acciones, carácter y arreglo de voz. Madrid: Aznar.
Ruiz Contreras, L. (1894). Desde la platea (divagaciones y críticas). Madrid: Imprenta de Antonio Marzo.
Stanislavski, K. S. (1986). El trabajo del actor sobre sí mismo en el proceso creador de la encarnación. Buenos Aires: Quetzal.
Stanislavski, K. S. (2015). El trabajo del actor sobre sí mismo en el proceso creador de la encarnaciónBarcelona: Alba Editorial.
Stanislavski, K. S. (2013). Mi vida en el arte. Barcelona: Alba Editorial.
Trancón, S. (2004). Texto y representación. Aproximación a una teoría crítica del teatro. (Tesis doctoral). UNED, Madrid.
Varona, A. (2015). Habla escénica es España. El siglo XIX y los tratados de declamación. Tesis doctoral. Murcia: UM.

Notas


[1] En el último tramo del siglo, junto a arte cómicoarte escénicoarte del teatroarte dramático, y arte del actor, aparece la palabra interpretación (Ruiz, 1894: 187; Funes, 1894: 21; Nombela, 1909 [I]: 138).
[2] Stanislavski, 2013: 474.
[3] Stanislavski, 1986: 320.
[4] Stanislavski, 1975: 135; Stanislavski, 1986: 81.
[5] “(...) uno de los capítulos más modificados y del que existen más versiones, la última de las cuales data, según nota manuscrita de Stanislavski, de marzo de 1937, un año antes de la muerte de su autor” Saura, en Stanislavski, 2015, nota 24.
[6] Brook, 1994: 24; Trancón, 2004: 339; Oliva, 2004: 43, 255; Abascal, 2004: 465.

martes, 22 de marzo de 2016

Kaboomba!

/'pasa ke ˌpasa ke ˌpasa 'pasa ke ˌpasa ke ˌpasa 'pasa ke ˌpasa ke ˌpasa 'pa | kaβ'ǔːmba/

Esta secuencia de sonidos surgió hará unos diez años a partir de una canción de Bad Boys Batucada, una banda de percusión de Melbourne que mezclaba los ritmos brasileños con hip-hop, rock australiano, reggeae y funk. Su primer álbum se llamó Bad Boys Batucada (1995) y después Kaboomba (1996). Participaron en los festivales Womad y aportaron parte de la banda sonora de Un pez llamado Wanda (1988). 
Al paso del tiempo la secuencia encontró variaciones útiles y divertidas para trabajar la agilidad articulatoria y pronunciación. Afortunadamente, ha saltado a las rutinas de entrenamiento fuera del aula, por ello os explico cómo funciona, y una secuencia para desarrollar. 

Primero:
  • Prepara los articuladores: deben funcionar ágiles y sin exceso de tensión.
  • ¡No hace falta articular exageradamente!
  • Usa voz hablada, en tu tono natural.
  • Estudia detalladamente la articulación de los sonidos, ¡sólo son 6 consonantes! 
Después:
  • Fíjate en las pausas, antes y después de /kaβǔːmba/. Practica la inspiración costal, súbita, silenciosa; el movimiento (el Samba hará que te muevas), te ayuda a inspirar sin esfuerzo y sin presiones abdominales sobre el diafragma. Hay un periodo largo, y uno corto.
  • Observa los acentos primarios y secundarios: el ritmo está en tu boca. Mejor usar el tono que la intensidad.
  • Usa la /a/ para descomprimir mandíbula, lengua, labios, velo del paladar, y descansar, especialmente en /kaβǔːmba/. Pon atención en evitar una excesiva retracción de la lengua.
  • Cambia las vocales, pero mantén la /a/ en /kaβǔːmba/: /'pese ke ˌpese ke ˌpese 'pese ke ˌpese ke ˌpese 'pese ke ˌpese ke ˌpese 'pe | kaβ'ǔːmba/ - /'poso ko ˌposo ko ˌposo 'poso ko ˌposo ko ˌposo 'poso ko ˌposo ko ˌposo 'po | kaβ'ǔːmba/ - /'pisi ki ˌpisi ki ˌpisi 'pisi ki ˌpisi ki ˌpisi 'pisi ki ˌpisi ki ˌpisi 'pi | kaβ'ǔːmba/ - /'pusu ku ˌpusu ku ˌpusu 'pusu ku ˌpusu ku ˌpusu 'pusu ku ˌpusu ku ˌpusu 'pu | kaβ'ǔːmba/. Observa los cambios en los articuladores y la voz, y cómo funcionan con cada vocal. Alterna la /a/ con el resto de vocales y, si quieres, puedes buscar la uniformidad del timbre. Presta atención a las tensiones: si la lengua o el velo del paladar se cansan en exceso, tómate un descanso antes de seguir.
  • Da relieve a cada consonante sobre el resto, pero sin exagerar [p], [s], [k]. [β], [m], [b]. Dilátala, impúlsala.
  • Continúa cambiando la /p/ por otras consonantes sucesivamente. Por ejemplo: /'masa ke ˌmasa ke ˌmasa 'masa ke ˌmasa ke ˌmasa 'masa ke ˌmasa ke ˌmasa 'ma | kaβ'ǔːmba/ Me gusta avanzar desde el exterior (labios) hasta el interior (velo): bilabiales (/m/, /b/, [β]), labiodentales (/f/), interdentales (/d/ [ð], /z/ [Ɵ]), dentales (/t/, /d/), alveolares (/n/, /l/, /r/, /rr/, /s/), palatales (/y/, /hi/, /ll/, [ʝ], [ʤ], /ch/[Ɉ], /ñ/ [ɲ]), velares (/k/, /g/ [ɡ] [ɣ], /j/ [x]).
Finalmente:
  • "Palabrarismos": combina vocales y consonantes. A medida que practiques encontrarás nuevas, divertidas, y enrevesadas posibilidades.
  • Prueba distintas dimensiones y esfuerzos al articular.
  • Introduce cambios en la voz (tono, timbres, direcciones, distancias, intenciones, animales, instrumentos, desplazamientos).
  • Descansa los articuladores (bostezos suaves, masajes).
Ten en cuenta: 
  • Mantener la voz timbrada, cómoda pero enérgica.
  • Los sonidos cambian según su posición junto a otros sonidos o el acento; habrá casos en los que tengas que adaptar o combinar. Por ejemplo, /b/ y [β]/'basa ke ˌβasa ke ˌβasa 'basa ke ˌβasa ke ˌβasa 'basa ke ˌβasa ke ˌβasa 'ba | kaβ'ǔːmba/. También es un buen ejercicio para diferenciar /d/ dental e [ð] interdental: /'dasa ke ˌðasa ke ˌðasa 'dasa ke ˌðasa ke ˌðasa 'dasa ke ˌðasa ke ˌðasa 'da | kaβ'ǔːmba/.
  • Hay combinaciones más difíciles que otras según los sonidos y articuladores implicados, o según el desplazamiento de la lengua. Descubre tus combinaciones fáciles y resistentes.
  • Mide el tiempo y el esfuerzo para no congestionar los músculos. 
  • Dominar los sonidos requiere hábito, repetición.
  • Construye máscaras con tu cara (mejor disimétricas) y cuerpo. Cada vocal o consonante te  "sugerirá" algo diferente. Mantén relativamente amplio el espacio posterior de la boca y de la faringe.
  • Siente el ritmo, baila, muévete, juega.

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jueves, 25 de febrero de 2016

Habla Escénica en España. El siglo XIX y los tratados de Declamación

Esta tesis ha permitido conocer la parte de la educación teatral vinculada al Habla Escénica (un arte con principios, procesos y reglas), sus contenidos, los métodos didácticos, y las formulaciones disciplinares progresivamente emancipadas de la retórica, la oratoria, el canto, y las tradiciones de la declamación. Presenta un estudio de la voz y el habla a través de los manuales y tratados de declamación del siglo XIX en España. Pone la atención en el papel de esta disciplina en la formación y el trabajo del actor, la puesta en escena y recepción (espectador y crítica). El interés por la formación de los actores generó la fundación de instituciones educativas como la Escuela de Declamación Española en 1832, la proliferación de manuales asociados a las clases, y tratados destinados tanto a profesionales como a las abundantes sociedades de aficionados. La investigación establece en una primera parte las bases teóricas y metodológicas para el estudio del habla escénica en relación con la educación teatral y la actuación. En la segunda parte estudia treinta y tres textos de veintinueve autores, a través de los que se describen los antecedentes —fundamentalmente franceses—, la intertextualidad entre tratados, el contexto histórico, teatral, educativo, y se define el Habla Escénica como disciplina escolar y artística en relación con los principios estéticos y estilos de actuación, la práctica escénica y la didáctica.

lunes, 23 de febrero de 2015

En manos del cuerpo

La historia biológica individual y colectiva de nuestros cuerpos ha acumulado una serie de mecanismos que nos permiten sobrevivir de la mejor manera posible. Son procesos inconscientes regulados por el cerebro más primitivo, por debajo del sistema límbico, realizando tareas de manera automática sin el concurso de la voluntad o la conciencia. De hecho vivimos gracias a estos procesos. Si en la configuración del yo consciente e inconsciente cumple un papel fundamental la información que llega al cerebro desde el cuerpo (Damasio, 2010), parece que supone aproximadamente un 90 % de la actividad del sistema nervioso. El otro 10 % son señales que emite el cerebro hacia el cuerpo, y de ellas solo algunas implican la actividad consciente. 

El temblor neurogénico es un mecanismo tan primitivo que parece tener su origen en la médula espinal. Aparece asociado a la actividad de la cadena muscular vinculada con los mecanismos de huida, lucha o inmovilidad; es decir, con la supervivencia. Por tanto tiene que ver con el sistema nervioso autónomo, y sus procesos se relacionan con la memoria procedimental. Son procesos de activación (sistema simpático) o desactivación (parasimpático). Pero las situaciones de supervivencia, al igual que las de estrés o ansiedad – algo inherente al hecho de estar vivos – desatan reacciones inconscientes que por desgracia dejan huella en nuestros cuerpos: tensiones musculares, descargas hormonales, señales emocionales. Huellas que en ocasiones se enquistan y perduran, bien por nuevas experiencias, bien por recuerdo de las pasadas. El temblor es un proceso detectado primeramente en animales y en los niños mediante el cual el cuerpo es capaz de restaurar su equilibrio, de reponerse para abordar mejor las nuevas situaciones. ¿A quién no se le ha puesto a temblar descontroladamente una pierna sobre el escenario o en una situación comprometida?

Desde hace unos años David Berceli, experto en intervenciones en situaciones de trauma severo y stress postraumático, ha desarrollado un sistema que permite activar el temblor neurogénico de manera controlada y segura; en otras palabras, permitir que el cuerpo sin intervención o interferencia directa del neocórtex active su propio mecanismo de restauración de las tensiones. De hecho, una excesiva alerta de la conciencia, la observación o la voluntad, puede inhibir el temblor, tal como ocurre en el comportamiento social. Su técnica, insultantemente sencilla, ha sido elaborada para poblaciones amplias y para utilizarse de manera autónoma (sí, sin tener que pagar a un experto cada vez). Todo ello supone un principio de autoridad sobre nosotros mismos, de independencia y responsabilidad. 

Más allá de la utilización y aplicaciones concretas (todavía por desarrollar en nuestro campo) el temblor neurogénico nos permite ponernos en manos del cuerpo, y por ello resulta sorprendente, placentero, subversivo, revelador. Ni magia, ni religión, ni misterios. Plantea de inmediato una suerte de regreso al dualismo (soy yo, no soy yo), que pronto se resuelve en unidad en torno al reencuentro –físico– entre cuerpo y mente, lo que es sí mismo una experiencia trascendente.

Referencias:
Berceli, D. (2008). Liberación del trauma. Santiago: Cuatro Vientos.
Damasio, A. (2010). Y el cerebro creó al hombre. Barcelona: Destino.



miércoles, 16 de octubre de 2013

Joseph Jacotot, la razón y el lenguaje

El movimiento para la emancipación intelectual fue una de las consecuencias de la ilustración y del ideario de la Revolución Francesa. Los planteamientos pedagógicos de Joseph Jacotot (1770-1840) excedieron el ámbito de la educación y apuntaban al hombre entendido en una perspectiva amplia. Propuso un método didáctico cuestionador. Recojo aquí algunos párrafos al respecto del lenguaje, la comunicación y el arte. Gracias, Concha.

Rancière, Jacques (1987) El maestro ignorante. Cinco lecciones sobre la emancipación intelectual. Barcelona, 2003. Ed. Laertes. P.37 y ss.

«(...) el pensamiento se convierte en palabra, después esta palabra o esta expresión vuelve a ser pensamiento; una idea se hace materia y esta materia se hace idea; y todo esto es resultado de la voluntad. Los pensamientos vuelan de un espíritu a otro sobre el ala de la palabra. Cada expresión es enviada con la intención de llevar un único pensamiento, pero a espaldas del que habla y como a pesar suyo, esa palabra, esa expresión, esa larva, se fecunda por la voluntad del oyente; y la representante de una mónada se convierte en el centro de una esfera de ideas que proliferan en todos los sentidos, de tal modo que el hablante, además de lo que quiso decir, dijo realmente una infinidad de otras cosas; (...)»46
(...) este esfuerzo constante por traducir y contratraducir los pensamientos en palabras y las palabras en pensamientos. Esta voluntad que preside la operación no es una receta de taumaturgo. Es el deseo de comprender y hacerse comprender sin el cual ningún hombre daría sentido a las materialidades del lenguaje.
(...) Toda palabra, dicha o escrita, es una traducción que sólo tiene sentido en la contratraducción, en la invención de las causas posibles del sonido oído o de su rastro escrito: la voluntad de adivinar que se aferra a todos los indicios para saber lo que tiene que decirle un animal razonable que la considera como el alma de otro animal razonable.(...)
Improvisar es, se sabe, uno de los ejercicios canónicos de la enseñanza universal. Pero es, en primer  lugar,  el  ejercicio  de  la  virtud  primera  de  nuestra  inteligencia:  la  virtud  poética.  La imposibilidad de decir la verdad, a pesar de sentirla, nos hace hablar como poetas, narrar las aventuras de nuestro  espíritu y comprobar  que son entendidas  por  otros  aventureros, comunicar  nuestro sentimiento y verlo compartido por otros seres que también sienten. La improvisación es el ejercicio a través del cual el ser humano se conoce y se confirma en su naturaleza de ser razonable, es decir, de animal «que crea palabras, figuras, comparaciones, para contar lo que piensa a sus semejantes».48 La virtud de nuestra inteligencia es menos saber que hacer. «Saber no es nada, hacer es todo.» Pero este hacer es básicamente acto de comunicación. Y, por eso, «hablar es la mejor prueba de la capacidad de hacer cualquier cosa».49 En el acto de la palabra el hombre no transmite su conocimiento sino que poetiza, traduce, e invita a los otros a hacer lo mismo. Comunica como artesano:  manipulando las palabras como herramientas. El hombre comunica con el hombre por la obra de sus manos así como por la de las palabras de su discurso: «Cuando el hombre actúa sobre la materia, las aventuras de este cuerpo se convierten en la historia de las aventuras de su espíritu.»50 Y la emancipación del artesano es, en primer lugar, la reconquista de esta historia, la conciencia de que su actividad material es de la misma naturaleza del discurso. Comunica poetizando: como un ser que cree su pensamiento comunicable, su emoción susceptible de ser compartida. Esta es la razón por la cual la práctica de la palabra y la concepción de toda obra como discurso son, en la lógica de la enseñanza universal, un preliminar a todo aprendizaje. Es necesario que el artesano hable de sus obras para emanciparse; es necesario que el alumno hable del arte que quiere aprender. «Hablar de las obras de los hombres es el medio de conocer el arte humano.»51


Notas que aparecen:
46 Enseignement universel. Droit et philosophie panécastique, Paris, 1838, p. 11-13.
47 Ibid., p. 231.
48 Musique, p. 163. 49 Ibid., p. 314. (Enseignement universel. Musique, 3.a ed. París, 1830, p. 349.)
49 Ibid., p. 314.
50 Droit et philosophie panécastique, p. 91.
51 Musique, p. 347

viernes, 19 de abril de 2013

Inv/boca: elixires y transgresión vocal.

Día Mundial de la Voz. 16 de abril de 2013.
Este texto se hizo para el encuentro final de jornada, junto con otras lecturas, performances, y canciones.


Pasos entre registros o mecanismos de la voz. Fronteras donde los límites bailan. Sucesivas combinaciones entre aire, pliegues vocales, bandas ventriculares, boca. Sonidos que requieren el apoyo en los huesos como soporte de los músculos. Sonidos entre el rito y la necesidad, entre el dolor y el placer. Cuando el cuerpo alcanza un perímetro, una frontera en que lo conocido deja de servir, aparecen la curiosidad y el vértigo. Reaparece la voz con sus límites. También con sus sorpresas.

La voz orgánica: del esfuerzo, del sexo, defecación, vómito, risa, lamento... Voces recluídas en la trastienda, que solo se permiten en público bajo las condiciones controladas del rito. Tus diablos cantan decía Enrique Pardo.
En el perímetro de lo conocido, la voz es zumo y fermentación: elixir. Invisible pero contundente; de la boca al oído y del oído al cuerpo. Territorio donde la cultura bebe de lo salvaje. Sonoridad todavía ajena al lenguaje, sensorial, emotiva. El fonema salvaje: soldadura autógena entre el mito y la palabra, cuantum de luz, materia fónica libre, golpe de vida.

Se invoca al mito por la puerta del sonema. Nos dejó dicho Oteiza.

Alejada del mundo de los símbolos -máscara de sí misma y nada más- la voz en transgresión habita donde se unen placer y dolor, entre la piel y las sombras. Ensambladura de tinieblas, revela nuestro propio rostro, las pasiones, el patrimonio íntimo.

La animalidad, el territorio subyacente, solo en apariencia es “lo otro”. La conciencia de ese “otro” que notamos tan cerca genera violencia, desasosiego, aroma de supervivencia, y nos conduce al acto inédito, a la voz desconocida.  Asoma una flora psicológica distinta. Podemos sentir el riesgo, el peligro. Elixir venenoso o medicina. Frontera delicada. Es ahí donde solemos retroceder a falta de voluntad, implicación personal, necesidad íntima. Hace falta tiempo, rigor, orden, precisión y riesgo. Y dado que en el escenario todo tiene que ser posible, asegurémonos de manejar nuestro arte. Por el bien de nuestra salud.

Hace falta cierta dureza consigo mismo, cierto sacrificio y ofrenda, porque la voz es casi el cuerpo mismo. Mientras el dolor advierte, señala el peligro, conduce a la respuesta orgiástica, la conciencia, el ego y la auto-imagen se esfuerzan por mantenernos en nuestros límites. Frente al dolor, la defensa psicológica produce más dolor. En la frontera entre dolor y placer descubrimos que no son extremos. Se parecen incluso fisiológicamente. Dar voz a ese territorio puede liberar la tensión ontológica entre el animal y el ego: elixir extático, más allá del dolor y del placer.  Porque placer y sufrimiento son un problema para el ego pero no tanto para el organismo: acrecienta su sensibilidad y amplía sus límites. Está preparado.


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 Inv/boca: elixires y transgresión vocal. By Antonio Varona Peña is licensed under a Creative Commons Reconocimiento 3.0 Unported License.


miércoles, 10 de octubre de 2012

Una rutina actoral: Kin-hin

El siguiente artículo se publicó en el nº 2 de CONTRALUZ, revista de investigación teatral de la ESAD de Málaga.

Al comenzar el trabajo de voz y lenguaje en la ESAD incorporé desde el principio una práctica que ocasionalmente había utilizado para mi mismo en el entrenamiento. Me parecía que reunía algunas características útiles para comenzar a trabajar en las sesiones, a modo de rutina. Necesitaba que al llegar al aula los alumnos y alumnas comenzaran a trabajar por hábito, por mera práctica, en una secuencia que fuese eficaz para avanzar hacia los objetivos programados. Una especie de tránsito o ruptura que permitiera tomar la “temperatura” de los cuerpos, de actitud y presencia.
Cuatro años después he observado como algunos alumnos siguen practicando el ejercicio sin pedírselo. ¿Por qué lo hacen? Les he preguntado, y las respuestas han sido variadas, pero en todas subyace algo común: es útil.
La práctica de Kin-hin cambia mucho con el tiempo, también su sentido. Los primeros días resulta incómodo, confuso, incluso molesto. A veces me fijo en los zapatos de los alumnos. Con frecuencia se reconoce a quien deja las botas en medio, literalmente tiradas, a quien ha dejado las zapatillas en una esquina, cuidadosamente colocadas. Así como la manera de colocar el calzado en el rincón de la ropa revela la atención o el cuidado, de igual manera Kin-hin revela la actitud y presencia.
Al revisar recientemente los libros de Yoshi Oida y Cicely Berry, he reordenado los diversos elementos que Kin-hin contiene, y he pensado ofrecerlo en estas notas, esperando sean de utilidad. Es una rutina, un ejercicio más.
Kin-hin es la práctica de meditar caminando que se realiza en el Zen. Es, por tanto, una práctica tomada sin modificación alguna del budismo Zen japonés. Dicho esto, conviene aclarar que en la práctica aquí expuesta, orientada al trabajo actoral, no hay referencia a los contenidos de tipo religioso-filosófico que sí se dan en el contexto original. Es antigua la relación entre el teatro y la religión, pero fue en el siglo XX cuando investigadores y compañías, desde Stanislavski hasta las últimas tendencias, tomaron multitud de técnicas de entrenamiento orientales y africanas, con frecuencia asociadas a ideas religiosas, adaptándolas a sus necesidades. Los nexos entre religión, cultura y artes, no solo aparecen a nivel de ideas sino también en la práctica. Las técnicas y ejercicios han surgido y por tanto se hayan muy vinculadas a un contexto cultural. Cuerpo, mente y cultura forman un espacio común del que aprender. Hay un énfasis en la experiencia física más que en el intelecto. Incluso parece que este tipo de ejercicios que preparan el estado de alerta, pueden ser muy antiguos y fueron tomados posteriormente por las religiones puesto que preparaban el “espíritu” (originalmente es muy posible que para la caza o la lucha). Hoy las técnicas viajan deprisa y se ponen a nuestro alcance. Espero que este “préstamo” no devenga en vanalización.


Cuando alcanzas el estado en que ya no te importan [los aplausos], te has aceptado a ti mismo y tu propia posición, entonces la gente comienza a alabarte. Puede que este sea el secreto de la interpretación”
Yoshi Oida1




LA PRÁCTICA DE KIN-HIN

En la bibliografía Zen son escasas las referencias a Kin-hin, aunque es una práctica antigua que se remonta al menos al siglo VI d.c. Se considera una de las cuatro posturas principales del ser humano, además de estar sentado, acostado y simplemente en pie. Se realiza entre periodos de meditación en posición sentada. Recojo la explicación que aportó de forma sencilla el maestro Deshimaru:

La posición es la siguiente: de pie, columna vertebral recta, mentón hacia adentro, nuca erguida, mirada fija a tres metros, más o menos a la altura de la cintura de la persona que nos pre­cede cuando se está en fila india. El pulgar izquierdo dentro del puño izquierdo, que se posa sobre el plexo solar. La mano dere­cha envuelve el puño izquierdo y las dos manos, fuertemente ceñidas, se apoyan en el esternón durante la espiración. Codos separados, antebrazos horizontales. Hombros relajados e incli­nados hacia atrás. Al iniciar la espiración se avanza con la pier­na recta medio paso y se descansa enérgicamente sobre el sue­lo con la planta del pie, más concretamente, con el arranque del dedo gordo del pie, como si se quisiera dejar una huella en el suelo. Existe una profunda correspondencia entre esta extremi­dad del pie y el cerebro. Se ha de sentir el contacto con la tierra.
La rodilla bien estirada, la pierna en tensión como todo el lado derecho, de la cabeza a los pies. La otra parte queda ligera, tranquila. Al mismo tiempo la espiración por la nariz es pro­funda, lenta, no se fuerza ni hace ningún ruido. Cuando se llega al final se descansa, el cuerpo se relaja, la inspiración adviene automáticamente, libremente.
Espiración siguiente: se cambia de pierna, todo el proceso vuelve a empezar apoyándose esta vez sobre el pie izquierdo; la pierna derecha queda ligera.
Es un caminar rítmico como el de un faisán; tensión y es­pera se alternan, tiempos fuertes y débiles. Los maestros Zen aconsejan caminar como el tigre en la jungla o el dragón en el mar. ¡La huella firme, silenciosa como el rastro de un ladrón!
Mientras se camina no se debe mirar el rostro de los otros. La mirada se vuelca hacia el interior como si se estuviera solo. (...) el pensamiento discurre. (...) Cuerpo y espíritu reencuen­tran su unidad, además de una resistencia y dinamismo admi­rables.”

Taisen Deshimaru2.


RUTINAS

En el entrenamiento una rutina es un hábito o una secuencia de instrucciones que se realiza repetidamente y por pura práctica, por costumbre. De esta manera, a medida que se practica más y más, el pensamiento o la voluntad tienen menor incidencia en el proceso.
Las rutinas tienen la función de separar el espacio-tiempo cotidiano del espacio-tiempo de trabajo. Por una parte resulta un corte brusco, un paso inmediato a una posición, uso del espacio, actitud y respiración no cotidianos. Pero por otra parte y gracias a la costumbre el paso se hace cada día más fácil. Este cambio de actitud es muy necesario, especialmente si se comienza a primera hora de la mañana, después de un ámbito muy diferente de trabajo, o después de un esfuerzo físico o mental.
Las rutinas han de cumplir algunas funciones más: ubicar al actor en el espacio, crear clima de trabajo (concentración), favorecer el silencio y la escucha como punto de partida, evaluar el estado físico y psíquico. Este último punto es de gran importancia. Las rutinas deben permitir evaluar el estado físico y mental en el tiempo de iniciar la sesión. Comenzamos así a reconocer las dificultades internas con que nos encontraremos, aquellas que son habituales y las que aparecen en el momento concreto. ¿Cómo es posible valorar los cambios y avances que se han producido después de una sesión de trabajo, si primero no establecemos la situación de partida?
Además, deben poner en marcha los elementos esenciales del trabajo que posteriormente se va a realizar. Kin-hin reúne estas características.


USO DEL ESPACIO

Se camina sobre la línea de un rectángulo imaginario cuyos lados son paralelos a las paredes de la sala. Todos avanzan en el mismo sentido, normalmente en el de las agujas del reloj. Al llegar a una esquina, se para, se cambia la dirección y se vuelve a caminar. Cada cual caminará según su propio ritmo, pero no podrá adelantar o cambiar de sitio.
La disposición en la sala genera un espacio “fuerte”, cercano a lo escénico, en el que la persona conecta exterior e interior.


POSTURA Y MOVIMIENTO

A mi modo de ver, lo interesante de la postura es que favorece una buena relación del cuerpo con la fuerza más determinante de nuestras vidas: la gravedad (Rolf, 1994). He citado la incomodidad que con frecuencia provoca en las primeras etapas; la adaptación a una posición establecida que el cuerpo todavía desconoce, o siente forzada, da paso a un acomodamiento progresivo, para finalmente llegar a la comodidad3. No hay plazos. Al igual que cualquier otra técnica, dependerá del tiempo y la calidad del trabajo. Con frecuencia un mes es suficiente si se practica a diario.
La alternancia no solo afecta a la respiración, caminar implica un cambio de tensiones entre las piernas, y también en la presión de las manos. El juego de tensión / distensión por debajo de la lámina del diafragma contrasta con la inmovilidad por encima de este. Mientas una pierna se extiende presionando suave y firmemente contra el suelo, transmitiendo esa presión hacia arriba a través de la cadera, pelvis y columna vertebral, la otra pierna permanece completamente libre y relajada. Se genera un equilibrio en movimiento4.
La alineación del cuerpo durante la marcha ya fue estudiada por Matthias Alexander (Brennan, 1994) y se convirtió en un punto esencial para su técnica5. Después se ha incorporado a la pedagogía de la voz de forma habitual6. Las similitudes con Kin-hin saltan a la vista. En la reciente y afortunada adaptación al castellano del clásico “Voice and the actor”, se ha perdido una expresiva fotografía que ilustraba el trabajo con la alineación vertical y la importancia del cuello7. Cicely Berry insiste en la importancia de la alineación.
La columna se estira hacia arriba, equilibrando la con frecuencia excesiva curva lumbar, permitiendo mejor apoyo vertebral al diafragma, y transmitiendo esa tendencia hacia niveles superiores: columna dorsal y cervical. La erección de la columna dorsal favorece el movimiento lateral de las costillas y se opone al hundimiento del esternón. A su vez la erección de la columna cervical ofrece las siguientes ventajas:

  • Posteriorización de las cervicales evitando la presión sobre la laringe. Oposición a la tendencia de adelantar la cabeza por la acción de suboccipitales, escaleno anterior, esternomastoideo, etc. Favorece la transmisión de la vibración laríngea hacia la columna.
  • Se ofrece un punto fijo superior a los escalenos, que a su vez soportan hacia arriba las primeras costillas, evitando la depresión inspiratoria paradójica en el tórax superior y poniendo en actividad los intercostales externos.
  • Da soporte superior (7ª cervical) a la fascia endotorácica o saco pericárdico, que unido al diafragma por su otro extremo favorece la espiración sin presiones (en su primera fase).
  • Si el maxilar y los músculos hioideos permanecen relajados, favorece la apertura de la cavidad faríngea y oral, así como una posición baja de la laringe. Estos elementos son de gran utilidad en la emisión vocal y en la transmisión de las vibraciones a la columna vertebral a través de las cervicales.
  • La dirección superior de la extensión favorece el estiramiento de los músculos posteriores del cuello, que con frecuencia encontramos “cargados”.

Los dedos de una mano envuelven al pulgar, mientras la base de este se apoya en el plexo solar. La otra mano envuelve a esta por el dorso, y ambas presionan suavemente hacia el plexo. Diafragma y boca del estómago son lugares de bloqueos por miedos y angustias. Es una presión firme y progresiva que acompaña la espiración, pero no tensa ni crispada. Al final de la espiración la presión afloja bruscamente pero en un movimiento mínimo, más interno que externo. Es entonces cuando el aire entra libremente y se produce el paso siguiente.
Los antebrazos permanecen en una línea horizontal entre los codos, que “cuelgan” de los brazos8. Los hombros permanecen sueltos, ni hacia delante ni hacia atrás, como colgando del cuello, libres de cualquier tensión. Con la práctica, favorece la distensión del trapecio y adláteres, otro punto “caliente” de la tensión en el actor que afecta directamente a la producción de la voz.
La mandíbula permanece suelta, los labios cerrados sin presión. La lengua reposa sobre el suelo de la boca, o como mucho, con el ápice suavemente apoyado contra los alvéolos de los dientes superiores. La cavidad oral es amplia pero no excesiva.
El mentón se retrasa acompañando el movimiento hacia atrás-arriba del cráneo (Erección de la columna cervical. Ver arriba).
El tempo respiratorio expresa el tempo psico-físico; es una oscilación permanente: contracción (espiración) y relajación (inspiración). Hay una sucesión de elementos fuertes o firmes con otros suaves o relajados.9 El cuerpo se organiza en oposiciones: tensión / distensión, inspiración / espiración, abajo (gravedad) / arriba (elevación), centro / extremidades, cabeza / mirada, en un sutil orden interno. En este sentido, la práctica de Kin-hin permite acceder al concepto de abandonar el esfuerzo mientras se hace un esfuerzo, o lo que es lo mismo: emplear la energía justa10.

(...) no se puede hablar de respiración sin hablar de postura. Si uno no tiene una buena postura no puede tener una buena respiración”.
Patrick Malle11



LA RESPIRACIÓN

Es primordial en Kin-hin, igual que en el trabajo con la voz y las palabras. Lo primero es el aliento. Se realiza siempre por la nariz y silenciosamente. La respiración por la nariz favorece la respiración costo-abdominal, “calienta” eficazmente los músculos vinculados a la espiración, evita tomar el aire hacia la parte alta del pulmón, donde hay menor capacidad y es más fácil generar tensiones sobre el cuello y laringe. Aparece estrechamente unida al caminar: la espiración se produce mientras se empuja el suelo con la almohadilla del pie, se extiende la columna vertebral y se presiona suavemente sobre el plexo solar. Es profunda, lenta, suave, larga. El progresivo empuje de los músculos de la espiración se concentra en el vientre, movilizando las vísceras e incluso la base de la pelvis (con su compleja red muscular). Asocia espiración y esfuerzo, pero descendiendo sobre el abdomen.
Los efectos se manifiestan en varios niveles: mayor facilidad para “extenderse” dentro de una postura adecuada a la emisión vocal, apoyo muscular sostenido y regulado, alargamiento progresivo de la espiración, conexión de la respiración con la pelvis y las piernas.
La inspiración llega de forma espontánea: la presión sobre el plexo solar afloja rápidamente, el abdomen se distiende rápido (rectos, oblicuos y transversos) permitiendo el descenso del diafragma, las costillas inferiores se abren como un resorte, la musculatura pélvica se distiende favoreciendo la oscilación del cuenco pélvico y el siguiente paso. Asocia inspiración con relajación, permitiendo un rápido y espontáneo movimiento inspiratorio libre de presiones. Es la misma respiración que, en general, necesitamos para hablar o cantar en el teatro.
La energía se concentra en el vientre, de forma similar a como ocurre con las artes marciales. Mientras tanto, el pecho permanece libre de presiones musculares respiratorias o posturales. Esta circunstancia favorecerá posteriormente el trabajo de conducción (“resonancias” pectorales o impedancia sobre el tórax), muy necesario para la proyección sonora y el timbre de la voz. Sin duda, ayuda a un ataque progresivo del sonido y a evitar el golpe glótico.
Por otra parte provocamos una mejor oxigenación celular y especialmente del cerebro, con varios efectos: sensación de serenidad, de claridad mental, irrigación de las áreas cerebrales más profundas que facilita el desplazamiento de la atención desde los pensamientos conscientes (generalmente abstractos, cambiantes e incontrolables) hacia el cuerpo (concreto).
“Bajar” la inspiración al vientre, activa el centro de energía. La dinámica de Kin-Hin favorece la respiración global, amplia y profunda en un doble sentido: por un lado la hace descender objetivamente y a nivel de sensaciones físicas, y por otro lado, a un nivel de conciencia y comunicación con el exterior.

La respiración está implicada en todo el cuerpo: en primer lugar da ritmo, pero sobre todo es la señal de la comunicación”
Patrick Malle12.


LA ACTITUD

Entrar en el aula, dejar la bolsa y el calzado, comenzar. En el momento en que se toma la posición, la actitud se vuelve concentrada, atenta a una serie de elementos fijos, siempre los mismos. La respiración se regula, los pensamientos detienen su flujo relajando el sistema nervioso, la atención se abre desde el pensamiento consciente hacia el cuerpo y el entorno, se hace más receptiva. La percepción se amplía. Cuando alguien llega y encuentra a otros haciendo Kin-hin, por lo general no se le ocurre hablar o hacer ruido.
El concepto de “inteligencia del cuerpo”, ampliamente citado con otros nombres en la literatura teatral13, ha tenido en los años noventa formulaciones teóricas al calor de las investigaciones sobre las inteligencias múltiples (Gardner, 1998/2001; Goleman, 1996; Sternberg, 1997). Kin-hin apela progresivamente a la inteligencia del cuerpo para apaciguar la mente discursiva, el flujo de palabras. Hacer sin pensar para evitar en lo posible los automatismos cotidianos del pensamiento y acceder a un nivel más profundo que podríamos nombrar como el espacio físico de la mente. “Pensar con el cuerpo” forma parte intrínseca de Kin-hin14.

Se trata de crear condiciones de “silencio”, en las que no hay que pensar en lo que se hace. Solo así el artista puede crear o ejecutar, el actor recitar, pero también el atleta realizar su tarea eficazmente”
Ugo Volli.15

La mirada se “posa” unos tres metros por delante, en el suelo, pero no se fija en nada. Se mueve con el cuerpo, avanza con él. Es un punto fijo sin punto fijo. Al igual que ocurre con los actores orientales, no mira nada y lo ve todo16.
Enseñaba Jacques Le Cocq que la mirada hacia arriba nos muestra la relación con los dioses, y la vinculaba a la tragedia, a lo espiritual; la mirada horizontal, la de la relación con otros seres humanos; la mirada baja la del interior17, y en los bufones, la del infierno.
Antes de confrontarse con los demás, con los compañeros o el profesor, confrontarse con sí mismo. Kin-hin arranca del reconocimiento. La atención se aparta del “ruido” exterior para concentrarla en el “ruido” interior. De esta manera la percepción y la conciencia mejoran. Plantea de inmediato un encuentro insoslayable consigo mismo, primero con lo puramente físico y después con la actitud del pensamiento. En cierto modo, las restricciones que impone Kin-hin, hacen más fácil el trabajo creativo18. Finalmente la atención se abre al exterior, pero ya con menos obstáculos físicos o mentales.

Olvidarse a sí mismo es crearse a sí mismo”
Taisen Deshimaru19.

Se debe mantener la concentración, y esta se manifiesta en el gesto. Existe la paradoja de que no hacer nada, nada más que concentrarse en el gesto, conduce a una exploración interior20. Esa exploración es abierta, con diversos caminos, y nos aparta del mundo cotidiano en el tiempo y el espacio.


VOZ Y PALABRA

No sirve de nada que los músculos estén preparados si tu pensamiento y sensibilidad no están activos”
Cicely Berry21

Ya en 1865 el Abate Bautain advertía de la importancia de la sensibilidad para el arte de hablar en público, y de que en gran parte esta depende del cuerpo y de los nervios22. El mismo Stanislavski pedía evitar conseguir la fuerza del habla por la tensión física23. Con frecuencia la voz y la palabra se ven teñidas por la prisa, nerviosismo y disposición física del actor o actriz.
Kin-hin no solo facilita el silencio previo, sino que abre la escucha del sonido, frena las prisas innecesarias, relaja los órganos de la articulación y ajusta las relaciones entre pensamiento y cuerpo. Apacigua las emociones que el actor porta o impone, asustadizas e imprevisibles24. Facilita la disposición de la sensibilidad, tan necesaria para la captación, y el acceso a un nivel de conciencia más profundo. Y desde esa sensibilidad es más fácil aproximarse al sentido “espiritual” u “oculto sentido interior” que pretendemos encontrar por debajo de los hechos de un personaje u obra25.
La agitación no solo afecta al tempo-ritmo de la palabra, sino que la hace pesada, cerrando la puerta a las múltiples posibilidades que contiene. Kin-hin ayuda a escuchar el “color” de las palabras, a no imponer la voz (el actor, su propia visión-tensión), a no “pintarlas” de antemano, a percibir, a escuchar.

La viveza de la sensibilidad, necesaria a la palabra como a toda expresión artística, consiste, pues, en esa manera adecuada para recibir las impresiones de las cosas y apropiárselas.”
Abate Mr.Bautain26


BIBLIOGRAFÍA

  • Abate Mr. Bautain (1865). Estudio sobre el arte de hablar en público. Imprenta del Heredero de Don Pablo Riera. Barcelona, 1865. Facsímil: Librerías París Valencia. Valencia, 1999.
  • Barba, Eugenio y Savarese, Nicola (1988). Anatomía del actor. Diccionario de Antropología Teatral. Ed. Escenología. México.
  • Barlow, Wilfred (2002). El principio de Matthias Alexander. El saber del cuerpo. Ed. Paidós. Barcelona.
  • Berry, Cicely (2000). Voice and the actor. Virgin. London, 2000. Y la adaptación de Vicente Fuentes. (2006) La voz y el actor. Ed. Alba. Barcelona.
  • Bovay, Michel; Kaltenbach, Laurent y De Smedt, Evelyn (1998). ZEN. Ed. Kairós. Barcelona, 2005 (3ª ed.).
  • Brennan, Richard (1994) La técnica Alexander. Ed. Kairós. Barcelona.
  • Bustos, Inés (1995) Tratamiento de los problemas de la voz. Ed. CEPE. Barcelona.
  • Deshimaru, Taisen (1981) Comentarios al “Shodoka” de Yoka Daishi. Ed. Visión. Barcelona.
  • Deshimaru, Taisen (1979) La práctica del Zen. Ed. Kairós. Barcelona.
  • Gardner, Howard (1998) Inteligencias múltiples. Ed. Paidos. Barcelona.
  • Gardner, Howard (2001) La inteligencia reformulada. La inteligencias múltiples en el siglo XXI. Ed. Paidos. Barcelona.
  • Goleman, Daniel (1996) Inteligencia emocional. Ed. Kairós. Barcelona.
  • Malle, Patrick (1997) El aliento, fuente de vida. Ed: Azi. ZEN, nº 12.
  • Oida, Yoshi (2002) Un actor a la deriva. Ed. Ñaque.
  • Osipovna, María (2000) La palabra en la creación actoral. Ed. Fundamentos. Madrid (2ª edición).
  • Rolf, Ida (1994) Rolfing. La integración de las estructuras del cuerpo humano. Ed. Urano. Barcelona.
  • Sternberg, R.J (1997) Inteligencia exitosa. Ed. Paidos. Barcelona.
1 Oida, Yoshi (2002). Página 165. También 138 y ss.
2 Deshimaru, Taisen (1979).
3 Cfr. Eugenio Barba y Nicola Savarese (1988). “Es natural que alguien empiece por repetir algo que no es suyo, que no pertenece a su historia, ni deriva de su investigación. Ese será el punto de partida, que le permitirá ir distanciándose.” Página 217.
4 Ibidem. Pág. 73 (Equilibrio en acción).
5 Cabe citar aquí además de la técnica Alexander, las técnicas de Ida Rolf, la Euritmia de Rudolf Steiner y la técnica de Moshe Feldenkrais. Todas ellas desarrollaron trabajos sobre alineación, bipedestación y marcha. El maestro Zen Taisen Deshimaru, al hablar de Kin-hin, relata: “Maurice Bejart reconoce en ella el origen de los pasos y posiciones de danza enseñados en el ballet clásico europeo.” Deshimaru, Taisen (1979).
6 Bustos, Inés (1995). Dedica un epígrafe a la “Alineación del cuerpo durante la marcha”, pormenorizando su puesta en práctica. Página 214.
7 Berry, Cicely (2000). Y la adaptación de Vicente Fuentes (2006).
8 Barba, Eugenio. Ibidem. Página 173. Los brazos “permanecen elevados durante todo el tiempo por encima de la cintura”.
9 Barba, Eugenio. Ibidem. Página 56 y SS (Energía y Presencia).
10 “Debes distinguir constantemente entre la tensión que necesitas y la que no necesitas.” Cicely Berry (2006). Páginas 49 y 50.
11 Malle, Patrick. (1997). Pág. 32. Patrick Malle es médico y músico.
12 Malle. Ibidem, pagina 30.
13 Asimismo en Psicología, Euritmia, Bioenergética, Antigimnasia, Rolfing, Técnica Alexander, por citar algunas, y por supuesto en las técnicas orientales y africanas.
14 En el Zen existe referencia específica al concepto, que sirve para explicar las relaciones forma-fondo en las ceremonias. Bovay, Michel; Kaltenbach, Laurent y De Smedt, Evelyn. (1998). Página 42.
15 En “Técnicas del cuerpo”. Eugenio Barba y Nicola Savarese (1988) Página 205. También: “Así pues, muchas técnicas personales, y en particular una gran parte de las del artista o tradicionales (...) sirven precisamente para esto: para dejar a un lado, hacer callar, inutilizar, “matar” como dice la tradición Zen, la mente discursiva.” Página 205. Y asimismo, el cuerpo como “el lugar físico de la conciencia.” Página 206.
16 Ibidem. Página 161.
17 Ibidem. Página 162. En la figura 4 del gráfico la meditación aparece asociada a la mirada baja y la columna vertebral estirada, casi igual que en Kin-hin.
18 Oida, Yoshi (2002). Página 66, 140 y ss.
19 Deshimaru, Taisen (1981). Página 143.
También Oida, Yoshi (2002). “Cuando ‘aclaramos’ nuestros cuerpos y voces, logramos el primer paso para ser actores.” Página 27.
20 Oida, Yoshi (2002). Página 41 y ss: “En última instancia, representar bien es más o menos igual que hacer Zen.” y “En cierto sentido, necesitamos ser ‘estúpidos’; la lógica se puede interponer en el camino de la sorpresa y lo impredecible.” Página 108.
21 Berry, Cicely (2006). Página 75.
22 Abate Mr. Bautain (1865). Página 22.
23 Osipovna, María (2000). Pág. 150.
24 Osipovna. Op. Cit. Página 181.
25 Osipovna. Op.Cit. Página 66.
26 Abate Mr. Bautain. Op.Cit. Página 23.

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